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miércoles, septiembre 29, 2010

EN APOYO DE LA "MARCHA NEGRA"

http://www.youtube.com/watch?v=6dJMnaH3PHs



Coro minero de Turon en Velilla del Rio Carrión.

Este post es en apoyo de los mineros asturianos, leoneses y palentinos que tiene que sufrir la avaricia y sinvergonzonería de los patronos; llevan dos meses sin cobrar el sueldo pese a que a los rapiñeros se les dió dinero para cubrir los salarios. Coincide con la huelga general, pero no tiene que ver.

http://www.youtube.com/watch?v=NOG_VovnfdQ



Y la receta de hoy, tiene que ver con los sinverguenzas que se han quedado con lo que les corresponde a estos trabajadores.


MORRO Y CARETA DE CERDO A LA LEONESA.

Ingredientes: 2 kg. Morro y careta de cerdo, aceite, 2 hojas de laurel, 1 ½ cebolla, 6 dientes de ajo, ½ guindilla, ½ cucharada pimentón okal, ½ cucharada harina, vino blanco, ¼ pimiento verde, ¼ pimiento rojo, sal.

Cocer el morro y la careta en la olla con ½ cebolla entera. Reservar el caldo. Machacar 3 dientes de ajo en el mortero con un poco de sal gruesa.

En una cazuela, poner el aceite y cuando esté caliente añadir 1 cebolla y 3 dientes de ajo todo ello picadísimo; rehogar y cuando empieza a cambiar de color añadir la harina, rehogar y dar unas vueltas (que no quede crudo), el pimentón dar una vuelta rápida y cuidado que no se queme, y un chorro de vino blanco. Se deja un momento y a continuación se añade el caldo de cocer el morro (como 2 litros), el laurel, el pimiento rojo y el verde en tiras y el ajo que se ha machacado en el mortero; agregar la sal que requiera. Dejar cociendo hasta que esté casi hecho (unos 30 minutos, en caso de espesar demasiado, añadir más caldo de cocer el morro), entonces añadir el morro y la careta todo ello troceado y dejar un rato más. Se retira del fuego y ya está. Es mejor dejarlo reposar de un día para otro.

P.D. Otra opción es dejar el morro y careta casi cocido y acabar de hacer con la salsa.
En algunos sitios lo acompañan con patatas fritas tipo chips. Estas se hacen cortándolas con la mandolina y friendo muy pocas a la vez, por tandas, por supuesto con el aceite bastante caliente pero sin que esté arrebatado.

Sin duda lo mejor es hacerlo en cazuela de barro, pero eso depende de la cocina que se tenga. En vitrocerámica fatal, el barro se raja y salta el esmaltado, aquí lo mejor es cazuela normal o de hierro fundido; en eléctrica, con cuidado, puede resistir; la mejor para el barro (bueno, y para casi todo) es la de gas.

domingo, noviembre 19, 2006

LA MATANZA



Música. Esta vez, un fragmento de una jota de La Bañeza. Pinchar aquí:
http://users.servicios.retecal.es/anmar/anexo/asprona/jotabaneza.mp3

La imagen que encabeza el post pertenece al calendario agrícola que se encuentra en el Panteón de los Reyes de San Isidoro de León.

El pasado día 11 se celebró la fiesta de San Martín de Tours, momento en que comienza la matanza del cerdo. Debido a que nada de la vida del anterior (lo que hizo fue dividir su capa en dos y darle la mitad a un pobre) se puede vincular con la fiesta de la matanza, hace pensar que tiene otro origen, anterior incluso a su piadosa vida; desde el 11 de Noviembre al 22 de Diciembre –solsticio de invierno– median cuarenta días: una cuarentena, plazo exigible para que los productos cárnicos se curen al amor de la lumbre o bajo la salazón y prueben en ese periodo su salubridad para llegar a las fiestas, paganas o cristianas, en dignas condiciones de consumo.

En la España rural el cerdo fue un alimento de enorme importancia debido a su aporte cárnico y calórico; y el día de la matanza era una fiesta social y familiar en la que se creaban y reforzaban vínculos. Familiares y amigos acudían para ayudar (y obtener alguna parte del botín) a los que se recibía con café de puchero, aguardiente y otras cosas. A continuación aparecía el protagonista (el gorrino) al que se le daba muerte por desangramiento; la sangre se recoge y es removida, aderezada y cocinada con arroz, cebolla, pimentón, tocino y hasta pasas.

Se generaba así el primer producto: el bodrio, esto es, lo que llegará a morcilla cuando las mujeres vuelvan del pilón con el mondongo limpio y dispuesto para ser embutido. Pero el bodrio fresco en escudilla de loza, refuerzo caliente en una fría mañana de otoño, no será reproducible una vez la morcilla esté formada y es por tanto inasequible fuera del preciso momento de la matanza. Otra aplicación típica era una vez solidificada la sangre se cortaba y con los hígados y mucha cebolla se preparaba en una cazuela de barro la “Chanfaina”.




A continuación, con un soplete, se procede a quemar bien los pelos del bicho, y después se lava con agua caliente y se pela la piel raspando y restregando con el cuchillo (en el pasado con una teja) hasta dejarlo bien limpio. Entonces, con el cerdo boca arriba sujetándolo por sus patas se abre por la mitad y con una macheta se rompe el hueso del esternón para sacar los pulmones y el corazón. A continuación con un gancho se cuelga del techo por los tendones de las patas traseras y a la vez se sacan las tripas para un balde con mucho cuidado de que no se rompan, así como las mantecas para hacer "coscarones". Se deja colgado hasta el día siguiente para que se enfríe y tenga tiempo el veterinario de analizar las muestras para autorizar el consumo.

Mientras, se quita a mano la grasa de las tripas. Las tripas delgadas se usan para hacer chorizos, y las más gruesas para salchichón. Tras lavar adecuadamente, se dejan a remojo en un caldero con agua de sal hasta el día de hacer los chorizos para que suelte el olor a tripa. Pero ahora ya se pueden comprar y nos ahorramos este engorroso trabajo (aunque el chorizo queda mucho mejor en la tripa natural).

Una vez que el veterinario ha dado el visto bueno, se descuartiza el bicho; se separa la carne de los huesos y se pica con la máquina de picar chorizos ; se adoba con una mezcla de pimentón, orégano, sal y ajo y se deja reposar en una artesa o recipiente durante dos días. Pasado este tiempo, se embucha en la tripa procurando que no quede nada de aire. Una vez atado, se cuelga en unas barras y en cocina de lumbre con buena ventilación, para evitar la humedad y asegurar que los chorizos queden ahumados y no haga moho.

Una vez curados, se pueden envasar al vacío, congelar o bien meter en grandes tinajas de barro con aceite, en un sitio fresco.



OREJA DE CERDO GUISADA. (Foto casera. Pinchar para agrandar).

Ingredientes (para 4 personas): 3 orejas de cerdo grandes, aceite de oliva, 1/2 cebolla, 1/2 guindilla, 1 cucharada (sopera) de pimentón, 2 dientes de ajo, 2 ramas de perejil, 1 vaso (de los de vino) de vino blanco, sal, 2 hojas de laurel, agua, orégano.

Chamuscamos las orejas para eliminar los pelos que tengan, las lavamos bien y las troceamos. En una cazuela echamos un chorro de aceite que cubra el fondo abundantemente y cuando está caliente, echamos la cebolla muy picada y la guindilla troceada. Añadimos la oreja y lo rehogamos todo junto durante 8 o 10 minutos, a fuego fuerte, sin dejar de revolver. Añadimos sal y una cucharada de pimentón y lo revolvemos todo. En un mortero machacamos los ajos y el perejil y añadimos el vino blanco. Esta mezcla la vertemos sobre la oreja y agregamos las hojas de laurel. Añadimos agua (el contenido de dos morteros) y dejamos cocer durante 3 horas a fuego lento.


Nota.- Queda mejor de un día para otro. También se puede comprar oreja ya cocida, se hace lo mismo pero añadiendo al final menos agua y dejando cocer como ½ hora (pues es un poco dura). Yo siempre añado orégano al final, le doy unas vueltas y ya está; también se puede echar un poco de jamón y tocino de jamón, queda mejor.

lunes, julio 17, 2006

LEO O EL LEÓN

http://www.youtube.com/watch?v=DhrVNKgYldQ




Imagen. Para verla mejor, pinchar en:
http://pompeya.desdeinter.net/LucrezioFrontone0030C.htm

La siguiente descripción que nos da Petronio en el Satiricón es la siguiente:

"Leo: Una hermosa cabeza metálica de un felino con ojos de diamantes, las fuentes contenían, corazón de león africano, trozado y macerado en vino tinto y ajos, dorado a la parrilla".

Después de ésta descripción, no se puede por menos que recordara a los gladiadores. Recientemente se ha descubierto, gracias a los trabajos de un grupo de arqueólogos austriacos, que la alimentación de éstos luchadores era, en gran parte vegetariana, como demuestran los análisis de los restos óseos. Tal dieta estaba basada en legumbres y cereales; ésta dieta les procuraba un sobrepeso que les brindaba una protección contra golpes que pudieran dañar los músculos, así como una voluminosa barriga y se corresponde con las representaciones clásicas que los muestran como hombres de corta estatura y corpulentos; también aclara la razón de que fueran definidos por sus coetáneos como “devoradores de grano”. Comían muy bien y se sometían a un régimen especial para acumular grasa; se parecerían más bien a luchadores de sumo.

La diversión con mayúsculas del mundo romano es el circo o los juegos circenses. En el circo encontramos deporte, pasión e incluso ideas religiosas o políticas por lo que algunos especialistas lo consideran como algo más que espectáculo. La tradición hace referencia a los reyes etruscos como los creadores de los juegos en Roma, ya en el lugar donde posteriormente se instalaría el Circo Máximo. Estas ceremonias posiblemente tuvieran un origen funerario, con el fin de conjurar los poderes de ultratumba.

Paulatinamente el espectáculo fue ganando terreno al rito y se establecieron fechas fijas para su celebración, debiéndose sumar los espectáculos extraordinarios que habitualmente pagaba un particular para ganarse al pueblo. El ambiente que se vivía alrededor de éstos era impresionante. La gente se agolpaba en el recinto antes del amanecer para poder disponer de los mejores lugares. Una vez en el sitio, allí se comía y bebía para no perderlo, dejando la ciudad casi desierta. Muchos espectadores se desplazaban desde lejos para contemplar el espectáculo y pasaban la noche a la intemperie. Los altos dignatarios, con el sitio reservado, accedían al recinto cuando ya estaba lleno, momento en que la muchedumbre manifestaba su cercanía o lejanía de los representantes populares. Continuará...

En vista de la imposibilidad de encontrar en el supermercado león africano, yo os voy a dar una receta que está de morirse y que también va de vísceras; es la siguiente:

MOLLEJAS GUISADAS A LA LEONESA.

Ingredientes: 1 Kg. de mollejas de ternera o cordero, 1 cebolla, 5 dientes de ajo, ½ manojo de perejil, ½ guindilla, 2 hojas de laurel, 2 cucharadas soperas pimentón, caldo, vino blanco, pimiento rojo, 2 cucharadas soperas harina, aceite y sal.

Ponemos las mollejas en agua muy fría con hielo tres horas. Transcurrido este tiempo, las lavamos bien, las ponemos en un cazo con agua que las cubra y las damos un hervor de nada (1/2 minuto) para que acaben de soltar la porquería; tras éste hervor, inmediatamente tiramos el agua, las secamos y las quitamos la tela fina que las recubre, y las separamos en trozos de bocado.

Por otro lado, picamos la cebolla, los dientes de ajo y medio manojo de perejil. Se rehoga todo ello en aceite junto con un trozo de guindilla y el laurel y cuando esté dorado se añaden las mollejas cortadas en trozos y se rehogan durante 5 minutos, entonces se añade el pimentón y la harina, se rehoga y se añade agua o caldo, ½ vasito de vino blanco y sal. Se deja hervir 20 minutos (se le puede añadir pimiento rojo) y ya está.

martes, abril 25, 2006

TAURO Y GÉMINIS

Música: Banda sonora de Cleopatra (en 1999, al final de la página):

http://www.youtube.com/watch?v=gyr3e0Vf7Yo



La pintura que encabeza este post está tomado de la llamada Villa de Poppea, esposa de Nerón; si queréis hacer una visita virtual, pinchar aquí:
http://pompeya.desdeinter.net/oplontis.htm

Los Antiguos romanos solían hacer 3 comidas: el ientaculum, era el desayuno que consistía básicamente en pan untado en ajo, sal o algún otro condimento; en algunas casas se consumían también huevos, queso, leche, miel, frutos secos, uvas u otra clase de frutas. El almuerzo, en el que se tomaban las sobras de la cena anterior, frías o recalentadas. Y, por último, la comida principal: la cenae. Comenzaba sobre las cuatro o las cinco de la tarde, y en las familias nobles se prolongaba durante horas. En los primeros tiempos de la República, la cenae era bastante simple: el pulmentum o papilla de mijo, cebada o guisantes, el queso de leche de oveja, la carne de cordero hervida, la col, las habas, etc. Las frutas también ocupaban un lugar importante: las manzanas, los albaricoques importados de Armenia, los melones traídos de Persia, higos y dátiles. Solamente en los días festivos se comía carne de los animales sacrificados a los dioses. Sin embargo, la gran mayoría de los romanos no hacía más que una comida abundante; la cenae ya bien avanzada la tarde y su mantenimiento era mas bien frugal durante casi todo el día (es decir, lo que yo hago).

El signo que viene a continuación es Tauro; para éste, Trimalción ofrece lo siguiente:

“Tauro: Diversos tipos de espadas, con esmeraldas en las empuñaduras, clavadas en un escudo traspasaban trozos de carne asada”.

Continuando con el exotismo, mi oferta es una receta muy sencilla, económica, exótica y que siempre ha gustado cuando la he puesto.

BROCHETAS TERIYAKI. (Foto casera. Pulsar para ampliar).

Ingredientes: 4 pechugas de pollo, ½ taza de salsa de soja, 1-2 cucharadas de miel, 1-2 dientes de ajo majados, 2 cucharaditas de jengibre fresco rallado o bien 1 de jengibre en polvo, 1 cucharada de jerez, tallos de cebolleta.

Cortar las pechugas en dados y poner en un cuenco mediano. Mezclar bien el resto de los ingredientes menos los tallos de las cebolletas (que cortaremos en cuadrados una vez lavados). Echar esta mezcla sobre el pollo, empapar bien y cubrir; meter en la nevera toda la noche. Coger una brocheta (son de madera y las venden en bolsas en cualquier tienda de todo a cien) e ir ensartando sucesivamente un trozo de pechuga con un trozo de tallo de cebolleta. Engrasar ligeramente una parrilla y cuando esté caliente poner las brochetas; asar durante 2-3 minutos por cada lado e ir pintando con la marinada mientras se asan. Servir con salsa de chile (picante) o salsa de yogur.


En Cuanto a Géminis, tenemos lo siguiente:
“Los mellizos Cástor y Pólux, lucían escudos tachonados con topacios, y a sus pies fuentes con criadillas, riñones y carne picada”.


La receta que os doy era de mi tía-abuela.


HIGADITOS DE CORDERO EN SALSA.

Ingredientes: 1 asadurilla de cordero lechal (pulmón, corazón, hígado, mollejas...; de todas formas, cuando se pide asadurilla en el mercado ya dan todo lo que se necesita), ¼ cebolla muy picada, 2 dientes de ajo picaditos, guindilla, laurel, nuez moscada rallada (una pizca de nada), 1 cucharada de harina, 1 cucharadita pimentón, sal, aceite.

Se lava bien la asadurilla bajo el grifo y se trocea en pedazos no muy grandes. En crudo, en una cazuela, se ponen la asadurilla, la cebolla, el ajo, la guindilla, el laurel y la nuez moscada. Se deja cocer muy lentamente tapado. Cuando se note que los higaditos están ya casi, añadir en una taza de agua la harina y el pimentón disueltos. Se deja hervir lentamente hasta que ya esté cocido del todo. Probar de sal.
Continuará...