viernes, septiembre 26, 2008

1945-1947




http://es.youtube.com/watch?v=3ix9yLpn76w

Vídeo: Escenas de la película “Vencedores o vencidos”.

4. LA POSTGUERRA (1945-1947).

Tras la guerra, la Iglesia continuó ayudando a las innumerables víctimas; para ello podía proveer de pasaportes expedidos por la Cruz Roja o Cáritas. Igualmente, se creó la Pontificia Obra de Asistencia (POA) y la Oficina de Información Vaticana, que se ocupó de más de 11 millones de personas dispersas y que se procuró buscar.
Cárcel, V.; “Historia de la Iglesia. III. La iglesia en la época contemporánea”. Ed. Pelícano. Madrid 1999, p. 461.

Pero desgraciadamente junto con las víctimas también se colaron verdugos y, lo que es peor, ayudados por algún elemento de la Iglesia. Este es el caso del obispo Alois Hudal.

Alois Hudal (Gratz 1885- Roma 1963). Obispo austriaco, era rector del Colegio pontificio de Santa María dell´Anima y representante de la Conferencia Episcopal Alemana ante el Papa.
Consideraba un acto de caridad, olvidándose de aquello de “dar a Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que del Cesar”, ayudar a escapar a los responsables nazis, así que colaboró activamente con la organización ODESSA siendo uno de los mayores responsables de lo que se ha venido a llamar “Ruta de las ratas”, “Ruta de los monasterios” o “Ruta del Vaticano”. Según se afirma, así lo mantiene en su propio diario:

http://es.wikipedia.org/wiki/Ratlines

pero también algunos nazis que fueron ayudados a escapar lo han señalado en sus memorias o en entrevistas que posteriormente se les ha hecho; así que no va a quedar más remedio que creerlo:
http://www.uruguayinforme.com/news/26112004/26112004ayestaran.htm
http://video.google.es/videoplay?docid=4866111877746501525

Las fuentes para esclarecer el papel que Alois Hudal jugó en todo esto son:



1. Sus propias memorias ("Diarios Romanos")
2. La versión de los historiadores oficiales de la Iglesia
3. Un informe del agregado militar de los EUA en Roma en 1947
4. Los archivos del Vaticano y de Santa María dell’ Anima

Los fugados se alojaban en monasterios que se encontraban el carretera que une Austria con Italia. Cáritas fue quien financió una parte de los gastos y comisiones, aunque es muy posible que no supieran quienes eran esos hombres que se mezclaron con los refugiados de verdad. A su paso por Roma, algunos de los fugados se refugiaron en el monasterio de dell´Anima. Todo ello parece ser que se ha podido comprobar por el informe que elaboró un agente del servicio secreto americano, Vincent La Vista, pero no salió a la luz pública hasta los años 80. Recomiendo que se vea el documental que trata este tema; es el enlace anterior.

Por lo que a Pío XII se refiere, el padre jesuita Robert Graham señaló que “monseñor Hudal era un simpatizante nazi a quien el Papa Pío XII "se negó siempre a recibir".

http://www.clarin.com/diario/96/12/01/T-03303d.htm


En cuanto a que supiera o no de las actividades que Hudal y otros llevaban a cabo, es posible que no.

5. LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA.

Afortunadamente, la Iglesia ha aprendido de sus errores y ha pedido perdón por todo aquello, referido a este tema, en el que por acción u omisión no se comportó según el mensaje de Cristo.
Juan Pablo II, quizás por ser polaco y haber vivido de cerca los horrores nazis tanto contra los católicos como contra los judíos, ha sido el Papa que más sensibilidad ha demostrado hacia la Shoah u Holocausto, aunque ya antes Pablo VI, en “Nostra Aetate”, señala que:


“Aunque las autoridades de los judíos con sus seguidores reclamaron la muerte de Cristo, sin embargo, lo que en su Pasión se hizo, no puede ser imputado ni indistintamente a todos los judíos que entonces vivían, ni a los judíos de hoy. Y, si bien la Iglesia es el nuevo Pueblo de Dios, no se ha de señalar a los judíos como reprobados de Dios ni malditos, como si esto se dedujera de las Sagradas Escrituras. Por consiguiente, procuren todos no enseñar nada que no esté conforme con la verdad evangélica y con el espíritu de Cristo, ni en la catequesis ni en la predicación de la Palabra de Dios. Además, la Iglesia, que reprueba cualquier persecución contra los hombres, consciente del patrimonio común con los judíos, e impulsada no por razones políticas, sino por la religiosa caridad evangélica, deplora los odios, persecuciones y manifestaciones de antisemitismo de cualquier tiempo y persona contra los judíos”.
http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decl_19651028_nostra-aetate_sp.html

De esta manera queda claro que el antisemitismo religioso no tiene cabida en la doctrina cristiana, aunque eso ya lo había señalado Pío XI. Pero será con Juan Pablo II, como señalé anteriormente, con quién la Iglesia reconocerá profundamente la parte que le toca en este tema. Así se ve en “Nosotros recordamos: una reflexión sobre la Shoah”.
http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/chrstuni/documents/rc_pc_chrstuni_doc_16031998_shoah_sp.html


Por otra parte, las iglesias polaca, francesa y alemana han pedido igualmente perdón.

6. CONCLUSIÓN.

Como ya señalé en la Introducción, me preocupaba la actuación que la Iglesia podía haber tenido durante este infausto periodo de la historia; por esta razón decidí hacer el presente trabajo, más que nada para esclarecérmelo a mi misma.

Afortunadamente, mis conclusiones, a nivel personal, han resultado positivas, aunque no por ello se deban olvidar aquellas actuaciones por parte de los cristianos que fueron poco dignas; pero pienso que esto último se debe de tomar como una muestra de lo que nunca más debe de volver a pasar. Lecciones da la historia que no se deben olvidar, tanto en lo positivo como en lo negativo.

La Iglesia, además de su elemento espiritual, tiene el elemento humano; es decir, todos los católicos formamos la Iglesia y es aquí en donde se comprende que se puedan dar injusticias y excesos. De entre los católicos de aquella época existieron tanto los que ayudaron a las víctimas desinteresadamente poniendo en riesgo sus propias vidas, dando así testimonio de su fe, como aquellos que guiados por injusticia colaboraron con los nazis. Esta es una de las bases en la que se sustenta la crítica que se hace a la Iglesia en lo que se refiere a su actuación durante aquella época. Y una de las más sangrantes es la ayuda que prestaron algunos católicos para evitar que los nazis fueran juzgados y pagaran por sus crímenes. Me lo pensé mucho antes de incluir en el trabajo los temas de Alois Hudal o el comportamiento de países católicos como Croacia o Slovaquia. Sé que lo sencillo, ante el primer caso, es negarlo pero si existen pruebas no queda más remedio que aceptar la verdad, sea esta la que sea.

Respecto a los silencios de Pío XII, creo que ciertamente ayuda mucho más a los perseguidos la actitud que tomó el Papa, que las acciones y palabras heroicas que no conducen más que a empeorar la situación, pues se trataba de Hitler, no de un fanfarrón cualquiera. Con lo que no puedo estar de acuerdo, aunque comprendo que la Iglesia no puede decir otra cosa, es con la paz por encima de todo, a cualquier precio cuando nos encontramos con personajes como Hitler y con los horrores que produjo el nazismo. Estoy con los que critican las acciones pacificadoras cuando lo que se tiene en frente es a un monstruo; de hecho, también defiendo que se debió de actuar muchísimo antes y con energía. Lo único que cabe esperar es que jamás se repita algo así.

Bueno, pues la receta de hoy es muy sencilla y típica de Alemania.



ENSALADA DE SALCHICHAS (Wurstsalat). (Foto casera. Pulsar para ampliar).

Ingredientes (para 4 personas): 400 gr. de salchichas de ternera (yo lo hice con Chopped-Beef), 3 pepinillos en vinagre (deben ser los alemanes, que son mucho más suaves y con un ligero sabor dulce), 1 cebolla pequeña (o cebolleta), 20 ml. de vinagre de jerez, 30 ml de aceite de oliva, 20 ml. de caldo de pepinillos en vinagre, 1 cucharadita de mostaza, sal, pimienta.

Se corta la salchichas o las lonchas de fiambre en tiras, que se pone en una ensaladera. Los pepinillos se cortan en juliana y la cebolla en rodajas lo más finas posible. Con el aceite, el vinagre, la mostaza, el caldo de los pepinillos, la sal y la pimienta se prepara una vinagreta. Se mezclan las salchichas o fiambre, la cebolla y los pepinillos, se aliña con la vinagreta previamente elaborada y se deja reposar en la ensaladera una hora en el frigo removiéndola de vez en cuando.

P.D. La salchicha de ternera es una barra de embutido del tamaño de una mortadela; si no se encuentra, se puede sustituir por salchichas ahumadas o cualquier otro embutido, como el Chopped-Beef.

Aquí pongo un enlace sobre este tipo de ensalada; como podréis ver, existe una gran variedad:

http://es.wikipedia.org/wiki/Wurstsalat