lunes, junio 14, 2010

LAS AVENTURAS DE JEREMIAH JOHNSON

http://www.youtube.com/watch?v=mkw2Nv1env8



“Las aventuras de Jeremiah Johnson” (1972). Dir. Sidney Pollack.



Basada tanto en el personaje real John Johnston como en la novela de Vardis Fisher, “Mountain Man”y la de Raymond W. Thorp y Robert Bunker.


El personaje real, John Johnson nació en 1824 en Nueva Jersey y murió en 1900 en California; se le conocía también como el “Comedor de hígados” o el “Matador de cuervos”. Parece ser que aunque no participó en la Guerra Mexicana por ser demasiado joven, sí lo hizo en la Guerra Civil después de haber estado en la marina, según él mismo señaló. Se alistó en el ejército de la Unión del que tuvo que huir haciéndose desertor tras golpear a un oficial. Tras este percance, cambió su nombre por el de John Johnston y viajó al Oeste en busca de oro. También se convirtió en un woodhawk, es decir, en un suministrador de madera para los barcos de vapor.



Los cuentos y leyendas sobre él son interminables; uno de los más famosos es el que se refiere al asesinato en 1847 de su esposa india a manos de los indios Crow (cuervo), que llevó a Johnston a una venganza que duró 25 años. Se dijo que se comía el hígado de sus enemigos, y de ahí uno de sus apodos. Finalmente hizo la paz con los Crow, convirtiéndose en uno de sus “hermanos”. Fue marino, explorador, soldado, buscador de oro, cazador, trampero, vendedor de whisky, guía, constructor de cabañas de madera, alguacil…En realidad era uno de esos legendarios hombres de la frontera cuyo nombre no se olvida.



Aunque se la clasifica como Western, “Las Aventuras de Jeremiah Johson” es mucho más que un western; es una película de aventuras, ecológica o de la eterna contraposición entre naturaleza/cultura, incluso es y se la ha comparado con un viaje iniciático.

Cuando Jeremiah llega a la montaña, tras unos infructuosos intentos de supervivencia, se encuentra con el viejo Bear (oso) Claw, que hace de maestro enseñándole los rudimentos de la supervivencia en la montaña “Lo que hayas aprendido en el valle de nada sirve aquí arriba”. El viejo Bear, como un chaman, le señala que de nada sirve subir a la montaña para ser diferente, como hacen muchos, si no se tiene dentro lo que se busca.



La película se podría dividir, a mi juicio, en tres partes. La primera es la que se refiere a la adquisición de rudimentos para la supervivencia en la montaña, la segunda que es el encuentro con la armonía y felicidad y la tercera que es la lucha y soledad, para finalizar en la paz.


Como ya he señalado, en la primera parte aprende a sobrevivir en la montaña, además de establecer amistad con diferentes personajes, adoptar a un niño sordomudo y conseguir una esposa; es decir, se hace con una familia y unos amigos.



La segunda comenzaría con la localización del lugar ideal en el que Jeremiah construye su hogar y establece una vida familiar enormemente gratificante; ese lugar ideal, viene señalado por la aparición de un halcón, de la misma manera que su finalización viene marcada por lo mismo. Es el halcón el que marca el principio y fin de esta nueva etapa en la vida de Jeremiah, además de un nuevo comienzo, una nueva ascensión, que termina cuando se le ocurre profanar lo sagrado de los indios Crow al cruzar su cementerio a lo que los indios responden masacrando a su familia. A partir de aquí su vida se trasformará en un infierno, marcada por los deseos de venganza hacia los indios Crow. Esta sería la tercera parte de la película; tras luchas sin fin y durante largo tiempo contra los indios, de nuevo se encuentra con el viejo Bear Claw. Esta parte del diálogo considero que es particularmente importante. El viejo le dice: “Has venido lejos, ¿ha valido la pena?”. “No comprendo”, le responde Jeremiah. No, en ese momento no comprende, pero cuando en la escena final saluda al jefe Crow, se hace patente que finalmente comprende todo.





Importante, muy importante es la figura del halcón. El halcón, cuyo tipo simbólico es siempre solar, uránico, macho y diurno, es un símbolo ascensional, en todos los planos, físico, intelectual y moral. Indica una superioridad o una victoria, ya sean logradas o en vías de ser logradas; es, además, símbolo de valentía, poder y sabiduría alcanzado por la iniciación chamánica aportando el equilibrio necesario entre lo mundano y lo espiritual.



Respecto a los Indios Crow, pertenecen a las llamadas tribus de las praderas, y su nombre propio era Absaroke o Apssalooke (“hijos del pájaro del pico largo”). Su lenguaje era el sioux y se encontraban en el territorio de Montana, en el curso del Yellowstone y afluentes. Hacia el año 1776 se separaron de la tribu Hidatsa; eran orgullosos, bélicos, despreciaban a los blancos, vivían en tepees móviles y se dedicaban a la caza del bisonte. Además, por su elegancia, fueron llamados por los franceses “los Brummels del mundo indio”. Se hicieron famosos como guerreros y como guías del ejército estadounidense contra los sioux, e incluso algunos bajo las órdenes de Custer. El que los Crow no hicieran la guerra a los americanos se debió, según ellos, a que tuvieron un poderoso “hombre medicina” que tuvo una visión y les aconsejó en ese sentido.



Uno de los antropólogos que mejor ha estudiado a los indios Crow es Robert H. Lowie; en su obra “Religiones primitivas” nos muestra el sistema de creencias religiosas de esta tribu que, por otra parte, son típicas de los naturales norteamericanos; y aunque pensaba hablar de esto en el presente post, me parece tan interesante que lo voy a dejar para otro.

Continuación:

http://comerbeberamar.blogspot.com/2010/10/la-religiosidad-de-los-crow.html

Bueno, la receta de hoy es de caza, como no podía ser de otra manera. Por cierto, que antes de daros la receta de este guiso, señalar que el lomo, cortado en medallones y a la plancha, vuelta y vuelta, también está buenísimo.





CIVET DE REBECO AL CHOCOLATE.




Ingredientes (para 4 personas): 2 lomos de rebeco o venado en general, 2 higaditos de pollo, 100 gr. tocino fresco, aceite de oliva, 3 cucharadas de tomate frito, ½ litro de caldo de carne (lo ideal es de caza; en caso de no tener, de vacuno), 25 gr. Chocolate sin azúcar, sal, pimienta, nuez moscada.
Adobo: 1 litro de vino tinto, ½ vaso de vinagre, 2 cebollas picadas, 2 zanahorias picadas, 2 dientes de ajo, 20 granos de pimienta negra machacada en el mortero, 4 clavos, tomillo, laurel, sal.

Se mezclan todos los ingredientes del adobo picados gruesos y se cubren los lomos enteros, dejándolos en adobo de 24 a 48 horas (mejor más que menos). Pasado el tiempo, se sacan, se escurren, se limpian de las briznas y de corta en dados gruesos. Se fríe en la sartén el tocino también cortado en dados y la carne sazonada con sal y pimienta. Una vez dorados, se retiran a una cazuela. En ese mismo aceite, se fríen la cebolla, la zanahoria y los dientes de ajo del adobo hasta que se dore. Se añade entonces el tomate frito y 2 vasos del líquido del adobo; dejar cocer durante 10 minutos.
Se pasa todo entonces por la trituradora junto con los higaditos limpios de nervios, se añade el caldo y se vuelve a poner en la sartén. Se deja cocer 15 minutos más removiendo de vez en cuando; se añade entonces nuez moscada y se rectifica de sal. Se vierte sobre la carne y se deja cocer a fuego lento hasta que esté tierno. Cuando queden unos 30 minutos para que el guiso esté terminado, se añade el chocolate rallado.

Guarnición: Puré de patata o patatas enteras asadas.



Notas.- La carne de rebeco es más fibrosa y digamos que de peor calidad que la de corzo, por ejemplo. El tiempo de cocción depende de la edad del animal; es cuando está en crudo cuando se puede ver, por las características que presenta la carne, como va a resultar.